• Mireia Dietista-Nutricionista

Reflexiones después de la huelga mundial por el clima 27/09/19


No he ido a la huelga.

El qué lo sabemos muy bien: sí, la tierra está más caliente que todos nosotros juntos. Sí, tenemos que reciclar. Sí, tenemos que dejar de utilizar plástico. Sí, tenemos que reducir el consumo de carne.

Ok. Pero poco se habla de la cantidad de CO2 que produce el cemento. Poco se habla de la cantidad de CO2 que produce la industria textil. Poco se habla de la droga que todos estamos enganchados: el petróleo.

Algo se habla de los actos que podemos hacer en nuestro día a día.

Cuantos de los presentes beben agua de botellas de plástico.

Cuantos de los presentes se mueven cada día en coche o moto.

Cuantos de los presentes compran humus o guacamole ya hecho.

Cuantos de los presentes ni se dignan a reciclar.

JODER.

Todos somos unos ignorantes.

Incluso yo, que estaba en una tienda de un centro comercial comprándome ropa.

¿Qué debemos hacer para que esto cambie?

Yo creo que lo que podemos hacer nosotros es únicamente un 10%. Podemos reciclar, consumir menos plástico, menos carne, pero hasta qué punto estamos dispuestos.

Lo ideal sería cortar el grifo: cortar el plástico, cortar la industria textil de “fast fashion”, cortar la industria cárnica y la industria de ultraprocesados de “fast food”, cortar el petróleo, cortar todo aquello que contamina en exceso. Parar. Y dejar a la tierra respirar.

Desde arriba, desde la cumbre del cambio climático OBLIGAR a las empresas a hacer cambios.

Sé que no es fácil, pero sí posible.

Pero sin nuestra consciencia, nada es posible.

Lo que sí que podemos hacer: ser receptivos y dejarnos ecucar poco a poco. Educarnos a cambiar. Educarnos a reciclar de manera correcta, pero que se recicle de verdad. Educarnos a consumir menos carne, o dejarla de consumir, se puede vivir sin ella. Educarnos a no comprar productos, sino alimentos. Educarnos a ser conscientes de la ropa que nos compramos, no de usar y tirar.

Cortemos nosotros el uso de plástico de un solo uso: todo se puede (No comprar esas galletas empaquetadas en plástico, hacerlas nosotros. No comprar el humus hecho, hacerlo nosotros. Etc.), cortemos nosotros el comprar una prenda de ropa y a la temporada siguiente tirarla (comprar de marcas de proximidad y si se consume de las grandes marcas, que sean prendas de buena calidad que duren años, no lavados), cortemos comprar vehículos que consumen demasiado (ojalá todos nos moviésemos en transporte público, este es el punto que más me cuesta lo admito), cortemos todo aquello que contamine en exceso, busquemos alternativas: ENERGÍAS RENOVABLES.

Solo necesitamos lo mínimo, pero no nos conformamos con ello. Entonces pasará que la tierra explotará.

O paramos. O nos parará.

- Ahora la Mireia más intensiva se para a reflexionar y saca las siguientes conclusiones -

1- Deja de consumir esos productos empaquetados: galletas, bollería, pasteles, comida preparada, incluso si son saludables como el yogur, humus o guacamole que vienen dentro de plástico. HAZLOS TÚ: no necesitas demasiado tiempo, es a la tierra a quien se le está agotando antes que ti. Consume alimentos, solo necesitas: frutas enteras (mandarinas, kiwis, uvas…), hortalizas de temporada (cebolla, berenjena, brócoli, calabaza…), legumbres (garbanzos, lentejas…), tubérculos (patatas, boniatos), frutos secos (nueces, avellanas…), semillas (sésamo, de girasol), huevos código 0 o 1 (de gallinas criadas en libertad), carne y pescado de consumo responsable. Incluso piensa de donde proviene tu café, después no critiques a quien consume quinoa o chía.

2- Deja de consumir carne cada día o para siempre. Sobre todo de animales de explotación: sí, deja de consumir esas hamburguesas de cadenas de comida rápida, esos vistecs que están más duros que una piedra, toda clase de carne que no sabes de donde proviene. Si quieres seguir consumiendo carne que sea de animales que no hayan ingerido excesos de antibióticos ni hayan sido sobrexplotados, máximo 2 veces por semana y si te apetece una hamburguesa fuera de casa acude a restaurantes que tengan carne sostenible.

3- Deja de consumir plástico, en todas sus formas. Sobre todo el plástico de un solo uso: botellas de agua, refrescos o bebidas, bolsas, cubiertos, vasos, y un largo etcétera que por mala suerte se encuentra en todos sitios que se van de nuestras manos. Empresas PARAD de poner plástico en los envoltorios de cualquier producto. Empresas INVESTIGUEMOS Y CREEMOS packagings sostenibles.

4- Deja de consumir la peor droga de todas: el petróleo. Muévete en transporte público, hay más alternativas de las que piensas, lo único que la comodidad no te las deja ver. Y si de verdad se te hace imposible, reduce al máximo el consumo. Y si tienes la oportunidad de cambiarte de vehículo, cómprate el que menos contamine.

5- Deja de comprar ropa que sabes que es de mala calidad y te durará dos días, y dos lavados. Invierte. No en caprichos, invierte en prendas que necesites, que sabes que te durarán o que en un futuro lejano las podrás dar, porqué estarán en buen estado. Ya sea de las grandes marcas como de las pequeñas o que acaban de nacer, la calidad y el consumo responsable es lo que más importa. Desde mi humilde experiencia, miro la etiqueta de los tejidos para evitar por completo los hechos con poliéster (es resina plástica), mucho mejor la viscosa (fibra sintética, celulosa), y todavía mejor el algodón orgánico o el lino orgánico.

Fotos de @CarlotaBruna, @AranMartinezSolana y de @LemonsSecrets


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